anterior autor siguiente

        OJO DE CABALLO

¡Con qué dientes nos hiere la pobreza!

Mientras borrachos alborotan1
en la madrugada,
Rosario tiene fiebre.
Es mi primera hija,
tiembla de frío y bebe
la noche de su sangre
unida.
Hundo una mano en mi bolsillo
y ni una moneda que me lleve
a menguar esta pena que me muerde.
Salgo a la calle,
de un manotazo derribo a la noche
y en la esquina,
dudando de que acierte,
empeño mi reloj en la botica.
¡Qué condición! ¡Qué perra suerte!
¡Rosario se me muere!
—me repito—
y la calle, la noche, el farol y la gente
no escucharán mi grito.

autógrafo

Juan Bañuelos


1 Otra versión de este verso     Mientras borrachos gritan.


subir volver Puertas del mundo   (1960)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio