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        CANCIÓN DE TU PRESENCIA

No te busqué en las vetas desgastadas del tiempo
que llevé por mis hombros, en realidad vacía,
caminando mi anhelo por sobre oscuros rostros
que apenas si rozaban con las miradas mías.

Y te grité en las voces delgadas de los hombres,
en un lenguaje sordo, escultor de mentiras,
que se ataron al eco de ruidos moribundos
y ni siquiera izaron sonidos en mis rimas.

Caminé largas noches sobre un dolor estéril,
abandonada y frágil , por todas las orillas,
ahuecando las horas con mis pasos turbados
que llevaban mi impulso de caída en caída.

Y no pude encontrarte por los hondos abismos
de errores y de herencias que tuvieron mi vida.
¡Tan cerca te me hallabas del tronco de mis años
que el roce de mi sueño con tu dolor herías!

Fecunda de tu espíritu, te llevaba en el alma,
tallado en el poema de mi ambición más íntima,
como un suelo tendido sin árboles ni rocas
en espera del ímpetu que alzara la semilla.

Te conocía en las tiernas mañanas estivales
que besaban mi cara abierta de sonrisas,
en las gotas de luna que chocaban mi cuerpo
cuando un presentimiento mis sueños extendía.

Te había visto en el verde dormido de los bosques
maternales y tibios que jugueteé de niña,
y en la carrera ingenua de una fuente del río
por llegar hasta el salto que bañaba mis días.

¡Creciéndome los años con fuerza incontenible,
te llevaba en mi sangre universal e indígena,
y te sentía en injerto de cósmicas canciones,
inexorablemente subiendo por mi vida!

autógrafo
Julia de Burgos


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