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      ENSUEÑO

Por jardín rosado
de la cima vago,
juega en la mañana
la niña encantada.
Y desde la altura
llega con la brisa,
una resonancia
de juegos y risas.
Y cuando amanece
un día sereno,
los ojos vislumbran
la loca del cielo.
Se pintan las hojas
carmín alborado,
de la niña suena
un ballet lontano.
Una misteriosa,
rauda nevatilla,
del jardín alado
llegó peregrina.
Lucía en el cuello
listón nacarino,
con rubia leyenda
de gracia y olvido.
Celeste por vago
jardín colorado,
juega en la mañana
la niña encantada.



José María Eguren


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