anterior autor siguiente

      EN EL SALÓN

En tu melena, de la noche habita,
temblaba una opulenta margarita
como un astro fragante entre la sombra;
de pronto, con tristeza,
doblaste la cabeza
y rodó la alta flor sobre la alfombra.
Sin verla, diste un paso
y la flor destrozaste blandamente
con tu escarpín de refulgente raso.
Yo, que aquello miraba, de repente
con angustia infinita,
al ver que la tortura deliciosa
se alargaba de aquella flor hermosa,
con voz que estrangulaba mi garganta
dije a la flor ya exánime y marchita:
«¡Quién fuera tú... dichosa margarita,
para morir así... bajo su planta!»



Julio Flórez


subir volver Cardos y Lirios (1905)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio