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        PISTILOS

Nadie sonríe como tú: semeja
flor sangrienta tu labio en que se posa
tu sonrisa, impalpable mariposa,
que al henchirse de miel, rauda se aleja.

Solo un instante breve
vive esa mariposa de alegría;
de tus dientes se muestra el alba nieve,
pero me oculta con el alba leve
la sonrosada pulpa de tu encía.

¿Sabes por qué tu boca,
como una flor de fuego estremecida,
arde y tiene color, perfume y vida?
Porque el beso de amor nunca la toca.



Julio Flórez


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