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      ALTAS TERNURAS

            XIV

¡Y en un eterno abrazo confundidos,
lejos de mundanas mezquindades,
oiremos, en las altas claridades,
de la angélica orquestas los sonidos!

¡Y veremos, con ojos sorprendidos,
la desaparición de las edades,
hasta que el mundo, envuelto en tempestades,
caiga en rotos fragmentos esparcidos!

Y cuando en esa vida misteriosa,
toda mi sed de dicha se mitigue,
y tú sientas la calma prodigiosa,

como en el cielo todo se consigue,
¡tú, serás una estrella esplendorosa!
¡yo, un satélite tuyo... que te sigue!



Julio Flórez


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