anterior autor siguiente

        A BORDO DEL «BARRANQUILLA»

El oro de la tarde se diluye
en la plata del río; cruza un ave
el ámbar vesperal, da un grito y huye...
¿De qué? ¿De quién? ¿Adónde va? ¡Quién sabe!

Cruje el barco. Refulge la candela
del sol sobre el verdor del monte bravo;
y el ave vuela, y vuela y vuela
hasta perderse de mi vista al cabo.

Y al pensar que aquella ave en fuga loca,
tal vez dejando en apartada roca
su nido, huyó tras mentirosa huella.

Pienso en mí que, doliente y aturdido,
me voy huyendo como el ave aquella,
dejando sólo en mi montaña el nido.



Julio Flórez


subir volver Otros poemas   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio