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        EL GUERRERO

Lleva la muerte en su espada quien por amor debe morir
O matar lo que ama, magnánimo con su pena
Pues no busca olvido sino infierno.
Si el arma hunde en otro pecho, en su pecho la aloja,
Mas la carroña no es suya sino definitivamente ajena.
Vivo queda, es decir, culpable. No sólo arrastra tormento
Para siempre: mil veces repite su delito,
Porque sanguinario es el príncipe con gentes que no odia ni conoce
Y Dios condena por el mismo mal que es su obra y los jueces
Castigan al que rechaza la injusticia, él por ella pidió ser condenado.
Castrado, no: aprende a ser hombre quien por serlo sufre, quien
Entre tierra y cielo sólo quiere ser hombre. No será su existir fácil
Como respeto de puta: guerrero, sí, o loco pero nunca inocente.

autógrafo

Jorge Gaitán Durán


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