anterior autor siguiente

      ENIGMA

¿De qué jugo negro, de qué zumo amargo,
De agua de qué pozo taciturno y largo
Se nutre mi alma, ácida y salobre
Cual vinos guardados en tazas de cobre?

¿Qué savias, ¡oh, dioses!, sorben sus raíces
              Torcidas y grises
              Cual ramas de higuera
Que no fué vemada por la primavera?

Cardo del hastío, que ha ungido la sombra
Con su aceite negro, y que nunca asombra
La luz con sus dagas, la secó la angustia
Como una corola que al fuego se amustia.

Y el polen de oro fué polen de cal.
Y la savia dulce fué sudor de sal.
Se estrujó en capullo, sus brotes sorbió,
Y ya nunca, nunca más fragancias dio.

.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..

Si un día florece de nuevo, ¿será
Otra vez un lirio, o acaso dará

Un cáliz extraño, negro, atormentado
Que lleve en sus hojas un dardo clavado?

¡Oh, Dios, ¿cuál será
La flor que mi alma salobre dará

autógrafo
Juana de Ibarbourou


¹ Los cuatro últimos versos se añadieron en versiones posteriores, pero no aparecen en la edición original de 1919, con prólogo de Manuel Gálvez


subir volver Las lenguas de diamante (1919)   siguiente anterior
II. ÁNFORAS NEGRAS
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio