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  REINO PENÚLTIMO

    I

  LA COPA FINAL

Contra el cielo inespresable,
el álamo, ya amarillo,
instala la alta belleza
de su éstasis vespertino.

La luz se recoje en él
como en el nido tranquilo
de su eternidad. Y el álamo
termina bien en sí mismo.

autógrafo

Juan Ramón Jiménez


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