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    EL SUEÑO EN EL DESIERTO

    Cuando el hijo salvaje del desierto
Ata su blanca yegua enflaquecida
Al fuerte tronco de gigante planta.
Y, tregua dando a su mortal fatiga,
Cae en el lecho de tostada arena
Donde la luz reverberar se mira;
Sueña en los verdes campos anchurosos
En que se eleva la gallarda espiga
Dorada por el Sol resplandeciente;
En la plácida fuente cristalina
Que le apaga la sed abrasadora;
En la tribu que forma su familia;
En el lejano oasis misterioso
Cuya frescura a descansar convida;
Y en el harén, poblado de mujeres
Bellas como la luz del mediodía,
Que entre nubes de aromas enervantes,
Prodigan al sultán dulces caricias.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    Pero al salir del sueño venturoso
Sólo ve, dilatadas las pupilas.
Desierto, el arenal ilimitado;
Roja, la inmensa bóveda vacía.

autógrafo
Julián del Casal


La Habana Elegante trae en el tercer verso: «Al fuerte tronco de gigante palma».


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Recitado Voz: Leonelli Marcela
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Incluido en el sitio La Habana Elegante, la revista poética cubana en internet