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        DÍA DE TRIQUITRAQUES

Y después dijo el asno: I-A

Nietzsche

La banda —es una murga de arrabal—
sopla un danzón invertebrado por
la calle principal
de Cartagena de Indias. El rumor

del inconsciente populacho es tal
que no se oye el tambor
ni el cornetín. —Crepúsculo invernal
y la llegada de un gobernador.

Mientras en la viscosa multitud,
que alarga —pobre carne de fusil—
el hocico de la curiosidad,

clama un borracho, pleno de vermouth,
con acento infantil:
¡Qué barbaridad, qué barbaridad!

autógrafo

Luis Carlos López


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