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        DE AQUÍ NO SE VA NADIE

De aquí no se va nadie nadie.
Ni el místico ni el suicida.
Y es inútil,
inútil toda huida.


León Felipe

De aquí no se va nadie. Ni tú ni yo tampoco.
De aquí nadie nos mueve. Ésta es nuestra condena.
Ha echado ya raíces cuanto tocas y toco
y hasta el aire, tan leve, nos pone una cadena.

Es una ilusión vana escapar a otra vida.
Ni los muertos se van: son plomo oscuro
y cal bajo la tierra y una invisible herida,
un invisible hueco que dejan en el muro.

Somos los habitantes sin regreso
de una ciudad sitiada y en acoso.
De aquí no se va nadie. Todo el peso
de los siglos nos lastra. Somos su oscuro poso.

El amor es un círculo cerrado.
Si nos precipitamos en su sima
del amor no nos saca ya ni todo lo odiado.
No hay que esperar que el odio nos redima.

Somos dos desertores atrapados, cogidos
huyendo, casi en la frontera.
Nunca hemos sido, nunca, perseguidos
ni nadie nos impide ir hacia afuera.

¿Por qué estamos entonces prisioneros de nuevo
si nada nos retiene ni nadie nos vigila?
¿Por qué tú no te atreves, por qué yo no me atrevo,
por qué no nos salimos de la fila?

autógrafo

Leopoldo de Luis


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