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        LAS AVES

"Las aves de rapiña se lanzan sobre nuestras sombras".
(Cuadro de J. Miró)

Los días como gotas reiteradas,
las palabras igual que guantes grises
el tiempo como extraña dentadura
nos han hecho de pronto carne expuesta
a los desgarramientos injuriosos.

Centímetro a centímetro cedemos
la piel al alcotán que se descuelga
desde sus inhumanas cetrerías.
Nos asedian sus pardos aletazos.
A la vez somos pieza amenazada
y desnuda planicie de un gran pecho
donde los espolones se ejercitan.

Y planean las aves predispuestas
a su caza cruel, nublan fugaces
la luz de nuestros ojos, traen los restos
de antiguas presas, el olor confuso
de un sol como de pólvora y el viento
como de temblorosos homicidios.

Siento que han extendido nuestra piel
tal una vieja res ensangrentada
y una lluvia de curvas herramientas
desencadena su furiosa estirpe,
su hambre tradicional, su tiranía
de garras y de picos por la sombra
donde nos desdoblamos mudamente.

No somos prometeos, sino tristes
y pálidas siluetas abatidas,
casi pobres pastores que abandonan
sus mejores lechales por el miedo
cuando el azor metálico en el raso
azul coloca infame su belleza.

Pasa soberbia un águila o un garfio
alado, un halcón rojo, un neblí altivo.
Desde nuestras entrañas se alimentan.
Está el milano atento a nuestra sombra
y un cóndor desde el cielo nos domina.
Sentimos a la arpella cómo incuba
sus huevos en los hondos llamazares
por los que sin remedio nos hundimos
y hay buitres que aprendieron nuestros nombres
y que vuelven oscuros cada tarde.

autógrafo

Leopoldo de Luis


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Ilustración Joan Miró. Les oiseaux de proie foncent sur nos ombres
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