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      FANTASÍA CUASI UNA SONATA

            III

      FEGUETA PARA DOS VOCES

He venido del más lontano país lontano 1
a besar la estrella de cinco puntas de tu mano.

Hé venido a besar tu frente, desde donde la fantasía se lanza
—y el alto pensamiento, —y el ensueño, —y el amor, —y la desesperanza.

He venido a besar tus ojos entrecerrados
y tu nuca, —para encender la hoguera de los dulces pecados...
He venido a besar tu cuello, que sahúma 2
el aliento de dos tesoros de rósea y láctea espuma...

He venido a besar tus hombros, y los hoyuelos
de tus codos, y tus brazos —de rasos y de terciopelos...

Y he venido a besar el prodigio de tu boca y de tus dientes,
—oh Flor de mis Deseos, Fruto de mis Deseos: de mis Deseos Fríos y de mis combustiones latentes!

                              *

Tú me dijiste con esa voz que afelpa la delicia
y que hace áspera la pena y que agudiza el soplo trágico que en nuestro amor se inicia...
Tú me dijiste, oh mía, —y tu voz era un trémulo susurro—
tú me dijiste del pungente dolor y que tu corazón y que mi corazón desgarra...
Tú me dijiste que nuestro amor les dará vuelta a los años:
más imperecedero cuanto más imposible, más real cuanto más restringido a las zonas del ensueño...

Tú me dijiste con esa voz que afelpa la delicia
y que hace áspera la pena y que agudiza el soplo trágico que en nuestro amor se inicia,
tú me dijiste, oh Mía, —y tu voz era un trémulo susurro—
tú me dijiste de nuestra vida trunca, del equívoco enigma que nuestro amor encierra,
del dolor que nos quema los labios y los ojos nos nubla,
las sienes nos aloca y el corazón nos asesina, inexorable...

Tú me dijiste, oh Mía, palabras muy profundas... ¡pero efímeras cuánto!
¿Qué pueden nuestros frágiles designios ante el amor turbulento?
¿Qué pueden nuestras débiles voces delante al vocerío
ululador de nuestra sangre que me hace tuyo y te hace mía?
¿Qué pueden nuestros vanos alardes, nuestra pugna
ilusoria, nuestra consigna búdica, delante a la pasión que nos impregna
con los óleos purísimos del amor, del amor ineludible,
del amor que nos quema los labios y los ojos nos nubla,
las sienes nos aloca, y los gemelos corazones nos exalta
y los espíritus amigos y las almas hermanas y la oculta
paridad sensitiva de nuestros seres galardona
con su presencia y su substancia, amor, sortílego veneno?

Tú me dijiste, oh Mía... Ya me dirás, ya te diré, ya nos diremos:
tuyo soy y eres mía! Eres mío y soy tuya! Nada más que eso somos!
Oh suprema delicia! Deliciosa tortura! Sufrir de amor, maravilloso!
Yo hé venido, he venido del más lontano país lontano
a besar la estrella de cinco picos de tu mano
y a embriagarme en tu vino luminoso,
Xatlí...! Xatlí...!

21 VIII 1931



León de Greiff


Versión:

1 He venido del más lontano país lejano
2 He venido a besar tu cuello, que perfuma


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