anterior autor siguiente

        LOS DOCE GOZOS

            EL ÉXTASIS

Dormía la arboleda; las ventanas
llenábanse de luz como pupilas;
las sendas grises se tornaban lilas;
cuajábanse la luz en densas granas.

La estrella que conoce por hermanas
desde el cielo tus lágrimas tranquilas,
brotó, evocando al son de las esquilas,
el rústico Belén de las aldeanas.

Mientras en las espumas del torrente
deshojaba tu amor sus primaveras
de muselina, relevó el ambiente

la armoniosa amplitud de tus caderas,
y una vaca mugió sonoramente
allá, por las sonámbulas praderas.

autógrafo

Leopoldo Lugones


subir volver Los crepúsculos del jardín (1905)   siguiente anterior
Los doce gozos
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio