anterior autor siguiente

        PAISAJES

            I

      LA HORA AZUL

El día, con jadeante fatiga de labriego,
Alborotado el rizo de su último arrebol,
Segaba allá en la linde, que era un perfil de fuego,
Sobre ulteriores campos sus gavillas de sol.

De este lado del mundo, pálidos abedules
Delineaban la tarde cual si fuera un vergel;
Y en el fondo, hacia tierras remotamente azules,
Iba el Silencio andando con un largo lebrel.

Iba el Silencio andando, con su estrellada frente
Oculta todavía tras de lo inmaterial;
Mas ya en su pensamiento se azulaba. hondamente
La inmensidad con una luz sobrenatural.

Y se azuló la hierba; y en un zafiro al monte
Se le traslució el alma bajo su torvo añil;
Y desleía el Cándido cielo del horizonte,
Una azulina gota, como un lirio de abril.

Callaba el mundo, y desde la trémula distancia
Donde un polvo de luna cierne el aire en su tul,
La noche, dilatándose en lánguida fragancia,
Subía lentamente como un incienso azul.

autógrafo

Leopoldo Lugones


subir volver El libro de los paisajes (1917)   siguiente anterior
Paisajes
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio