anterior autor siguiente

      Septeto de otoño

      EL AMOR ETERNO

        (Violonchelo)

Deja caer las rosas y los días
una vez más, segura de mi huerto.
Aún hay rosas en él, y ellas, por cierto,
mejor perfuman cuando son tardías.

Al deshojarse en tus melancolías,
cuando parezca más desnudo y yero,
ha de guardarse bajo su oro muerto
las violetas más nobles y sombrías.

No temas al otoño, si ha venido.
Aunque caiga la flor, queda la rama.
La rama queda para hacer el nido.

Y como ahora al florecer se inflama,
leño seco, a tus plantas encendido,
ardiente rosas te echarán en su llama.

autógrafo

Leopoldo Lugones


subir volver Las horas doradas (1922)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio