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        HUÉSPED AÚN

Unas hormigas pensativas suben ladrillos;
otras, pican la frente como buscando el instinto;
otras,
andan por entre alambres desenredando palabras,
haciendo elástica la voz de la gran urbe,
como gnomos que desde su misterio
arreglan y limpian los nervios del planeta.

Ya ves,
voy diciendo estas cosas,
para que el canario comprenda
que se encuentra en una fecha peligrosa.

Sin embargo,
por entre el sacrificio de los trenes,
por entre maletas llenas de corduras,
por entre familiares baratijas y falsas mariposas
de boletos ya sin mano,
este antiguo...
este empolvado y tembloroso pasajero,
se asoma a la ventana, mira el paisaje
y entonces atraviesa tranquilo los túneles,
las lluvias,
las ciudades;
él no me dice nada, pero yo sé que está tranquilo
después de haber tomado su medicina de paisaje,
su jarabe de río,
su ventana-país.

¡Qué bien!
Todavía no es tarde
para este terco,
para este dulce viajero de ventana.

autógrafo

Manuel del Cabral


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