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        TELÉFONO

Río inmóvil, secretamente rápido,
por tu alambre también llegan abismos...

Vena que te desangras agrupando distancias,
amor precipitado en monosílabos
como un río de flautas destrozadas.

Por tu plural y organizada oreja,
huyen como relojes asustados
sexos municipales que extravían
escaleras que suben sin sus huesos...
puertas que nunca tienen domicilio,
todo el mapa en un beso equivocado.

También por el cadáver de tu río
van y vienen zapatos invisibles,
dormitorios profundos como un viaje de nichos,
boda obligada a cotizar su semen,
mientras tanto
salen de las almohadas golondrinas,
trenes que olvidan novias orinando,
y tú indefenso, como los difuntos
soportando discursos con herencias,
Soportando
escupido, insultado, deshonrado
asesino y honesto, inocente y cómplice,
tú,
que fatigado estiras tus alambres,
tus chismosas,
tus infinitas piernas
de fantasma encerrado que gobierna horizontes.

autógrafo

Manuel del Cabral


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