anterior autor siguiente

A LA MEMORIA DE ADOLFO BERRO

        POETA URUGUAYO

¡Poeta del desconsuelo!
¡Alma sensible, tierna!
¿Por qué tan presto el vuelo
Levantaste del suelo
A la región eterna?

¡Ah! ¡cuando llora el hombre
En su beneficencia
Toda ajena dolencia,
Eterniza su nombre,
Y abrevia su existencia!

En tu muerte temprana
Semejas flor lozana,
Sobre el tallo partido
Doblada sin rüido
En su primer mañana.

Cual aromas nos dejas,
Dulces, sentidas quejas...
Adolfo, naces, lloras,
Por los que sufren oras,
¡Y a no volver te alejas!

¿Mas tu espíritu dónde
Está? ¿En el yerto cráneo
Se evapora o se esconde?
¡Con latido espontáneo
El pecho me responde

Que existes, dulce amigo!
Tú existes, yo te amo,
Y hondo placer abrigo
Cuando mi fe te digo,
Cuando amigo te llamo.

¡Existes, no lo dudo!
¡Jamás la nada pudo
Débil, obscura, fría,
Mover a simpatía
Desde su abismo mudo!

Dígnate dar alguna
Señal de acogimiento
A mi sincero acento,
Ora que la alba luna
Rueda en el firmamento.

Ora que el ancho suelo
Paz y quietud respira,
Ni céfiro suspira,
Dame sentir tu vuelo,
Dame escuchar tu lira.

¡Mi súplica indiscreta
Perdona! ¡Una secreta
Voz que habitas me dice
En región mas felice,
Y que me oyes, poeta!

Si no me cupo en suerte,
Adolfo, conocerte,
Ni a ti volver te es dado,
Yo volaré a tu lado
Mas allá de la muerte.

¡Pueda entanto algún día
Besar la losa fría
Que tus cenizas sella,
Y derramar en ella
Una lágrima pía!

autógrafo

Miguel Antonio Caro


subir volver Poesías (1866)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio