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        LA TEMPLANZA AMOROSA
  TRADUCCIÓN DE JUAN SEGUNDO

Tu labio purpurino
No con húmido beso eternamente
Me halague: de contino
A mi cuello pendiente
No te mire, en mis brazos falleciente.

Que no sin fin se explaya,
Antes mengua y se agota la ventura
Al coronarse: raya
El placer en hartura
Cuando a llegar a colmo se apresura.

Si nueve son los besos
Que con labios te pido enamorados,
Niégame siete; y esos
Dos que me des, mal dados;
No humedecidos, no saboreados.

Mas cuales a su hermano
Los da honesta Diana, y niña esquiva
Al genitor anciano.
Con planta fugitiva
Escápate después provocativa.

Escápate, y en hondas
Guaridas huye rápida a esconderte:
Por mucho que te escondas,
No de mi brazo fuerte
Sagrado encontrarás que te liberte.

Hasta ti sin estorbo
Llegaré vencedor en mi carrera
Tal con uñas y corvo
Pico el águila fiera
De la paloma inerme se apodera.

Entonces los vencidos
Brazos al cuello me echarás, con ojos
Pidiendo enternecidos,
Que calme mis enojos
Por siete besos de tus labios rojos.

No será tal; que aumenta
La deuda por razón de los desdenes.
¿Siete? Serán setenta
Los que de darme tienes;
Prisionera en mis brazos en rehenes,

Hasta que consumado
El número dë ósculos que digo,
Me jures, invocado
Amor como testigo,
Al pecado volver... por el castigo.

autógrafo

Miguel Antonio Caro


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