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      INTRODUCCIÓN A LA ENEIDA

          De Virgilio

Canto asunto marcial; al héroe canto
que, de Troya lanzado, a Italia vino;
que, ora en mar, ora en tierra, sufrió tanto
de Juno rencorosa y del destino;
que en guerras luego padeció quebranto,
conquistador en el país latino,
hasta fundar, en fin, con alto ejemplo,
muro a sus armas y a sus dioses templo.

De allá trajo su ser el trono albano,
su nombre el pueblo a quien el orbe admira,
Roma de allá su cetro soberano...
¡Mas tú, Musa sin par, mi canto inspira!
Abre de esos sucesos el arcano:
¿qué ofensa suscitó la excelsa ira
que a la errante virtud sigue y quebranta?
.¿Cupo en celestes pechos furia tanta?

En frente, aunque a distancia, de la riba
donde el Tibre en el mar su onda derrama,
tiria de origen, opulenta, altiva,
alzose la ciudad que Juno ama.
Más que a Samos la diosa vengativa
la amó: Cartago la ciudad se llama.
En ella la armadura pavorosa
y el carro estuvo de la excelsa diosa.

Y ya anhelaba Juno y pretendía
hacer del orbe a esta ciudad señora
si consintiese el Hado. Oído habría
que, corriendo los tiempos, en mal hora
para alcázares tirios, se alzaría
de troyana raíz, dominadora
ciudad potente, en los combates fiera,
que así lo urdido por las Parcas era.

Eso la diosa recelosa; y luego,
de irritantes recuerdos ocupada,
ella no olvida que a vengar al griego
fue la primera en desnudar la espada;
del troyano pastor el fallo ciego,
su ofendida beldad, la raza odiada,
el alto honor a Ganímedes hecho,
memorias son para afligir su pecho.

Por eso avienta a términos distantes
del ítalo confín, a los que a vida
dejó incendio voraz, salvados antes
del acero de Aquiles homicida.
Por largos años sobre el punto errantes
cerrando el paso a la virtud sufrida
el hado vengador doquiera, asoma...
¡Fue empresa colosal fundar a Roma!

autógrafo

Miguel Antonio Caro


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