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Callo después de muerto.
Hablas después de viva.
Pobres conversaciones
desusadas por dichas,
nos llevan a lo mejor
de la muerte y la vida.

Con espadas fraguadas
en silencio, fundidas
en miradas, en besos,
en pasiones invictas
nos herimos, nos vamos
a la lucha más íntima.

Con silencio te ataco.
Con silencio tú vibras.
Con silencio reluce
la verdad cristalina.
Con silencio caemos
en la noche, en el día.

autógrafo

Miguel Hernández


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