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      CUANDO ME DEJAS

¡No te apartes de mí!... Cuando me dejas,
mi corazón suspende su latir,
me ausento de mi mismo si te alejas,
todo mi corazón se va tras ti.
  Se van mis ojos tras tu grata sombra,
sueña mi oído con tu dulce voz,
el labio calla, el corazón te nombra,
y mi vida suspéndese veloz...
  Mas apenas escucho, la armonía
del leve paso de tu pie gentil,
despierta conmovida el alma mía
y siento que la vida vuelve a mí.

  Porque te amo, con todos los amores
que darse puedan bajo el cielo azul;
como se aman las aves y las flores,
como se aman los cielos y la luz.
  Como se ama la ilusión perdida,
como se ama la dicha que pasó,
como aman cuantos, aman en la vida,
con todos los amores te amo yo.
  ¡Ámala! dijo Dios, cuando me daba,
tan rico de ternura el corazón,
y yo sin conocerte te buscaba
con la mística fe de mi ilusión.

  Y te buscaba mi deseo sin calma,
y preguntaba al mundo, como a Dios:
¿En dónde, mi alma encontrará su alma?
¿Dónde mi amor encontrará su amor?
  ¿Me oíste...? No lo, sé; mas como estrella
entre la sombra aparecer te vi.
¡Te amo! me dijo tu mirada bella,
y todo el cielo descendió hasta mí.
  Y me sonrió tu labio cariñoso,
de inmensa dicha el corazón gimió,
y un beso mudo, largo, tembloroso
nuestras férvidas almas desposó.

autógrafo

Manuel María Flores


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