EL NIÑO DORMIDO

No levantes la voz; el niño está dormido.
Contén el paso, espera, aguarda en cauto acecho;
que no se mueva el aire, ni se oiga el menor ruido,
para que en tierna paz, te aproximes al lecho.

Mírale sonriente al almohadón asido,
el oso de su vida apretándole el pecho,
en la mano, seguro, tiene un hilo prendido
del globo de colores que oscila bajo el techo.

Alrededor su mundo —juegos de construcciones,
trompos, libros, muñecos, autos, trenes, camiones—;
todo goza en el cuarto sueño de maravilla
salvo el tic-tac cadente del reloj de la abuela.
Déjale que descanse: mañana irá a la escuela;
cuanto más, con los labios rózale la mejilla.

autógrafo

Marilina Rébora


subir  volver  Libro de Estampas (1972)   siguiente  anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio

Visite la página de Marilina Rébora.

Incluido en Libro de Estampas. Editorial Losada, Buenos Aires, 1972.