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    CANTO DEL PASAJERO

Dion-Bouton, tartana,
vagón de tren, carreta,
mula parda, riente trepadora,
viejo rocín flemático,
y, en suma, pies humildes, peregrinos,
¿qué ley os mueve sobre el haz terreno?
¿Quién pone el ansia de mirar en estas
pobres pupilas?
¿Cómo compensa este deleite puro
de todos los agobios de la marcha?

¿No será el movimiento
fuente de todo bien, zócalo firme
sobre el que se levante la alegría,
blanco Triunfo batiendo sus dos alas?
La turbina doliente de la nuca
¿no da el fruto rosado de la idea?
¿Habremos de adorar las pesadumbres?
Si es la angustia quien pare buenos hijos
y la condena del Señor, «¡Trabaja!»,
es en su fin un alba melodiosa,
¿habrá que recibir las aflicciones
como el mayor regalo de la vida?

Dame el cayado, cálzame las botas,
y lléname el zurrón de caridades.
Ya el remanso gocé y el río fluye.
Por el sendero hay pobres
que no gozan de Dios; llena la bolsa
con hogazas de amor, que hay mucha hambre.

¡Caminito de oro en pleno día,
caminito de plata de la noche;
cumbre bermeja donde el pasajero
posa, restaña y crece!
¡Dulces fogatas en la noche cruda,
manantiales en días calurosos,
posadas cariñosas en los puertos,
brezales escondidos en la sombra;
sorpresas del camino,
chispas de luz o rayo que te hiende...!

¿Seguiréis esperándome, sumisos
al yugo de las horas?
¿Hundiré mi dolor en el regazo
tibio y silente de vuestra existencia?

¿Para quién manas, fuente
oculta en las entrañas de la estepa?
Fruta lozana en el perdido oasis
¿por qué naciste?
¿Nacisteis para mí, para el errante
pasajero? ¿Y si nunca
hubiera yo nacido? ¿Y si de pronto
muere la humanidad, seguiréis dando
linfa o carne melosa estérilmente?

Dame el rifle de amor y la canana
bien surtida de tiros.
Bestias feroces por el mundo yerran,
y la bala de amor templa y amansa.

Dame el rifle de amor para las hordas
humanas, carniceras;
y que sean agudos los balines
para que los perfore finamente...

¡Bandoleros, traidores, embozados
que sorprendéis al pasajero en noche
tibia o glacial, voraces
aguiluchos humanos, ¿quién os teme
si lleva un rifle de oro
que pone flor de amor en las entrañas?

autógrafo

José Moreno Villa


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