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        II. VISITA A UN SOLAR

(Turistas en un solar.
Canta Cantaliso un son
que no se puede bailar).

—Mejor que en hotel de lujo,
quédense en este solar:
aquí encontrarán de sobra
lo que allá no han de encontrar.
Voy a presentar, señores,
a Juan Cocinero:
tiene una mesa, tiene una silla,
tiene una silla, tiene una mesa
y un reverbero.
El reverbero está sin candela,
muy disgustado con la cazuela.
¡Verán qué alegre, qué placentero,
qué alimentado, qué complacido
pasa la vida Juan Cocinero!

Interrumpe Juan Cocinero:

—¡Con lo que un turista traga
nada más que en aguardiente
cualquiera un cuarto se paga!

Sigue el son:

—...Y éste es Luis, el caramelero;
y éste es Carlos, el isleño;
y aquel negro
se llama Pedro Martínez,
y aquel otro,
Norberto Soto,
y aquella negra de más allá,
Petra Sardá.
Todos viven en un cuarto,
seguramente
porque resulta barato.
¡Qué gente,
que gente tan consecuente!

Todos a coro:

—¡Con lo que un turista traga
nada más que en aguardiente
cualquiera un cuarto se paga!

Sigue el son:

—Y la que tose, señores,
sobre esa cama.
se llama Juana:
tuberculosis en tercer grado.
por un resfriado
muy mal cuidado.
La muy idiota pasaba el día
sin un bocado.

¡Qué tontería!
¡Tanta comida que se ha botado!

Todos a coro:

—¡Con lo que un yanqui ha gastado
no mas que en comprar botellas
se hubiera Juana curado!

Termina el son:

—¡Turistas, quédense aquí,
que voy a hacerlos gozar;
turistas, quédense aquí,
que voy a hacerlos gozar,
cantándoles sones, sones
que no se pueden bailar!

autógrafo

Nicolás Guillén


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