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        DANZA DE LA MUERTE

Gota
a
gota
mamando los senos de la muerte
en una leche extraña
de ritmo y de ceniza.
De adónde tanta muerte.
De adónde saco tanta muerte y la masco.
Por qué entre mis cabellos
como gatos quemados
en los gritos tremendos espaciales.
¿Estos ojos con que amo
la tornan en imagen?
¿Estas manos que besan
la tapan de silencio y la elevan
como leche que hierve hasta morirse?
Pero los bailadores...
los bailadores danzan escondidos
de sus sexos crujientes
y crecen en la noche como espuma
de tinieblas gomosas.
Los besadores muertos en la boca
se entregan a la lucha
con deshielos de risas
y van surgiendo apenas escondidos
detrás de sus deseos:

los bailadores y los besadores.
Y tanta y tanta muerte,
tanta muerte que bailan y qué tanta,
con ritmo y ritmo entréganse a la danza,
con ritmo y tanto ritmo que se mueven,
los bailadores y los besadores,
moviéndose con ritmo y tanto ritmo,
con tanta muerte y muerte que se mueren

Pero yo caigo en ellos,
mezclándome a los vahos que se fugan
de mi greda sangrante,
tapiándome la muerte
con todos sus cementos.
Corteza de mi cuerpo:
mi voz se va de ti,
mi agua se va de ti,
mi alma se va de ti,
y los caballos de la muerte cruzan.

autógrafo

Óscar Hahn


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