HOY ME ENAMORÉ DE PITÁGORAS

Por su teorema de trigonometría.
Triángulo equilátero, bella figura geométrica,
resultante de la unión de tres puntos
por medio de tres líneas rectas,
cuyos tres lados y ángulos son iguales.

Siempre considerado como Símbolo de Perfección,
Armonía y Sabiduría.
Hoy en día, ya no tengo trigonometría de clases.
A mi maestro le faltó ser poeta.
Si nos hubiese dicho
lo hermoso que es el triángulo.

Al mundo por lo largo ancho y estrecho iríamos a medir.
Solo denme un punto de partida en el horizonte
y el mundo entero estará a sus pies
y en el firmamento, en un triángulo equilatero
las galaxias en todo su esplendor.

Hoy no necesito más el pesado libro
de las tablas de logaritmos. Que diferente,
¿por qué no me enamoré antes de Pitágoras?

Su teorema es bellísimo.
En un triángulo, sólo tres lados.
Perfecta armonía, base sólida,
misterio absoluto, Celestial y Divino.

Hoy amaré en forma de trigonometría.
En mi Fe, La Santísima Trinidad:
Dios Padre, hijo y Espiritu Santo.
En mi Misión: Dios, Patria y hogar.

Entre el Cielo y Yo, Espíritu, Alma y Cuerpo.
En la Filosofía: el Azufre, la Sal y el Mercurio.
La Madre Naturaleza, en los tres reinos:
Mineral, Vegetal y Animal.

Hoy amaré con una hermosa luz en el horizonte,
de allí partiré buscando unir, valorar y amar las tres líneas
que un día podrán ser como dijo Pitágoras:
Tétrada Manantial Perenne de la Naturaleza.

Elizabeth Pastrana



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