Desvanecimiento

Mis dedos no inquietan
Mis hamacas solitarias;
Éstas balancean a los grillos,
A los diversos insectos
Galantes en sus redes.
El lóbrego acostumbrado
Se hunde al piso rasgado;
En las incultas grietas, donde
Nace vida o ésta enmudece.
Sus sombras amenazantes,
Como el aguijón del tiempo,
Mismo que revierte al espacio,
Espacio que revierte al tiempo.
¿Cómo no anhelar su suelo?
¿Cómo no ansiar abollarse?
Si en cada llaga de su superficie,
Existe historia y presente.
Si sé, que mi voz, podría allí,
Con suerte, nacer, o
Sin ésta, callar por siempre.

Juan José Durán León
León Dalú
23/09/03



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