ADIÓS

Es el adiós.

No la supiste valorar,
En ningún sentido.

Al principio
Todo era alegría,
Gozo y bienvenida.
Eso durante los primeros minutos.

Al pasar las horas,
Los días, los años,
El desaborido de tu melancolía,
De tu capricho siempre imperante,
De tu incesante mandato,
Agostaron la inteligente planta
Que habías decidido contratar
Para hermosear tu oficina.

                                ¡Pobre planta!

No dejabas que el sol
La mirase,
Por si brillaba demasiado
Y tú te celabas.

No dejabas que el agua
La mantuviese viva,
Por si ocupaba
Más espacio todavía.

No dejabas que nadie
Le hablase,
Ni tú lo hacías,
Por si acaso
Te dabas cuenta
De su valía.
                            ¡Pobre planta!

Murió sin tú saber
Que había vivido,
Murió sin ser mirada,
Ni tocada ni anhelada,
Como una virgen blanca,
Siempre lista
Y nunca hallada.

Vivió sin tú saber
Que muerta estaba.

Pero al fin,
Un rayo de sol
Penetró la oscuridad
Y vivificó el desafecto
Dándole un respiro hermoso.

Adiós,
Algún día sabrás
Todo lo que valía yo.

María Dolores Ouro Agromartín



subir volver  María Dolores Ouro Agromartín  siguiente  anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio