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        DESCONFÍA TAMBIÉN

Y antes de abrir los ojos a los mares
repasa tus rincones: que se basten.
Diamante toda o jugarán contigo
desde fuera de ti tus negaciones.
Todo es un colibrí de frenesíes.
Te niega el aire, el mar, la roca misma
que se abre el barranco de las venas.
Te niegas tú si mueves las palancas
del corazón del río, si te abrigas
con un vuelo de pájaros, si tratas
de levantar las puntas de tus dedos.
El límite es tu amor, tu pensamiento.
Amor y pensamiento: lo preciso
para que tu desierto esté habitado.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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