anterior autor siguiente

        PARAÍSO DE AZAR

Te sirves a ti misma de almohada,
de lecho, de sepulcro, de guarida,
de mano yerta cuyo frío hiela
los duros labios que el besar ignoran.
Sin cuerda, la caricia y los desdenes.
Tus auroras, sin pulso.
Posada en tu tamaño tu presencia,
en oración tus últimas esquinas
y en éxtasis tu tiempo lapidado.
Y hasta el azar sostienes en tus dientes
como una arista más, como una presa
que se llama a sí misma con tu nombre.

autógrafo

Pedro García Cabrera


subir volver La rodilla en el agua (1934-1935)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio