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        LA CITA ABIERTA

Por la derecha de la voz del sueño de la estatua
pasa un río de pájaros.
El río es una niña y el pájaro una llave.
Y la llave un campo de trigo
que abre un lento caracol de cien días.
Esto quiere decir que las colinas de los hombres rotos
son de cartón, madera y nueces verdes.
Pero no toquéis esa angustia: es toda del domingo
que crearon los nidos donde mañana empollarán las piedras adúlteras.
Es de aquel pez que mira por el ojo del mar
cómo la guerra es la ternura que guardan los lechos vacíos
y la paz esa sangre con que los pies salpican sus cadenas.
Vámonos ya. No taladres la sombra que tenía hace cuatro años,
que me duelen los dedos del hambre y el corazón de las lluvias.
Mejor es que te duermas, que prosigas andando.
Yo te esperaré hasta los tigres, a la orilla del lago, después de la vendimia,
mintiendo labradores a los campos
y hombros de alguien sobre las desiertas promesas sin agua.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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