anterior autor siguiente

        HA LLEGADO TU CARTA

Sí amigo mío, me basta con tu letra
para saberte entero.
Veo en ella tu rostro, tus ojos más azules,
tu silencio
más fuerte que la pared de mi retiro.
Leyendo en el trigal de tu sonrisa
la distancia es breve valle de nudos,
casi dos manos que se aprietan.
Te veo sin ayer, casi de ahora,
injertado en tu paso,
cruzando el bambú de la sombra por las calles
hasta hacer por su asfalto y por mis sienes
latir tus pensamientos.
el libro que leíamos y el humo del cigarro.
Tu letra, con rasgos de cordero que pacen en la niebla,
tiene rumor de olvido,
de pájaro en la noche,
de caballo en la luna,
de todo lo que aroma, soledad y desposorio
de una alianza en un dedo.
Tu letra, esa flor de la rama de tus brazos,
donde te vas dejando el camino,
donde te guardas y te encuentras,
donde resonará el caracol de tu frente
aún después de que el puño de la tierra
desvanezca tu boca.
Tu letra, más dura que la piedra y la muerte,
palmera o surtidor que da fe de tu vida,
sosteniéndote más allá de tus trajes,
más cerca de las raíces de ti mismo
y el corazón de las tormentas.
Sí, me basta con tu letra para tenerte entero,
desde abeja y corbata hasta ternura y llanto,
desde el barco que hacíamos con pencas de tunera
hasta el irte sin nadie presentirlo,
ni esperarlo,
ni siquiera pensar que era posible.
Con tu palabra escrita puedo tenerte todo,
escribas madre o isla, digas nostalgia o nube,
tengas o no palomas arrullando tus sienes.
La letra, esa semilla de enternidad del hombre.
Que ella te viva siempre sobre el tiempo y la mar.

autógrafo

Pedro García Cabrera


subir volver Entre cuatro paredes (1949-1963)   siguiente anterior
III EL HOGAR EN VOLANDAS
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio