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        ME VISITA TU AUSENCIA

A Juan Rodríguez Doreste

Un día llegarás, en el costado de la brisa,
con un value de palmeras descansando en la frente.
Será la hora en punto de responder a los colores,
la hora en que el rocío
se posa en la hoja de la sangre
con un temblor de pájaro,
la hora en que la mesa recibe la ternura del mantel.
No será necesario que llames a la puerta:
tu nombre sonará como una herida en el rostro,
como los nudillos del silencio en los espejos.
Tus miradas traerán de la mano el horizonte,
la yugular de la alegría
y los sueños de un tren en marcha
hacia las amapolas de los campos de trigo.
Te sentarás aquí, en la butaca
donde el río dejó de ser corriente
para cazar un pato en los cañaverales de la orilla.
Cerraré las persianas para que no te llene
el sol de vidrios el semblante
y pueda ser verdad tu retorno,
y no te caigas hacia a dentro, a pies de aguas oscuras,
palpándole los músculos de distancia a los años.
No sé lo que dirás,
Pero nos miraremos con cristal de aumento,
con ojos de zaguanes,
párpados de arco iris
y pestañas de lluvia.
Nos miraremos desde el lomo de un perro
desde el azul de un telegrama,
desde los náufragos del mar,
desde un niño que corre en bicicleta.
Nos miraremos desde los dedos y la sonrisa,
desde el indicador de las balanzas,
desde el césped y el pan,
desde la pedrada que nos dimos un día.
No nos diremos
pero nos rumiaremos los ojos
como los bueyes del silencio y la hierba.
Y todo el aire en torno
tendra una presión y forma
de una mano en la espalda.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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