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        RESPUESTA DE LOS OTROS

a Félix Casanova de Ayala

Nosotros también somos
—pequeños industriales
con gestos de aluminio,
pequeños comerciantes
con pasos enjaulados,.
tecnócratas del álgebra
y demás galeotes del etcétera—
nosotros también somos
botones automáticos
de ascensores que suben y que bajan,
los comandos de lujo de la pena,
bielas que no se paran,
que no pueden pararse
aunque silben los muros.

No hay piezas de recambio
para el ir y venir de las sienes,
para nuestra piel de tambor golpeado,
para nuestra tristeza de no pisar la luna
después de tanta calma destruida.

Fabricamos la paz de los cañones,
vendemos ademanes y arcoíris,
hipotecamos nuestra sombra.
Y luego nos lavamos el cerebro
con jabones de olvido
sin espuma ni aroma.

No entramos con un ángulo correcto
en nuestra intimidad, que nos acusa
piedras de desamor, sisándonos el sueño.
Barométricos pulsos nos miden el descanso.
Contra reloj amamos,
contra reloj comemos en familia,
contra reloj dormimos
a reojo del canto de los gallos.
(Nosotros sólo somos el recuerdo de nidos
que en las vigas maestras de la infancia
dejaron al pasar las golondrinas).

No podemos pararnos
no hay estación de término
para este desvivirse.
Nos está prohibido aparcar la esperanza.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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