anterior autor siguiente

        INVASIÓN DE CAIMANES

Se fueron hacia arriba las ciudades,
a los grandes espacios
de humo acondicionado.
Torres, más torres, alzatorres
contra el invierno, cortafríos,
bufandas de metal,
cemento a las estrellas.
Esfumaron el rostro las personas.
Ni sabían vivir entre las nubes
ni podían hablar. Sólo pulsaban
vigías automáticos,
almudes de ascensores.
Viviendas. Más viviendas. Catapultas.
Hay que elevar a todos los niveles
la esclavitud. ¡El hombre
es lo primero!
Y un día los titanes de la altura
doblaron las rodillas.
Se contaron los muertos
a efectos estadísticos
de establecer un «récord».
¡Pero el alma no muere!
Altas
—muy altas sí, pero sin vuelo—
tenían pies de barro las ciudades.
Con las costillas rotas
y el retraso mental de sus paredes
no pudieron vencer
a los caimanes de los socavones.

autógrafo

Pedro García Cabrera


subir volver Ojos que no ven (1977)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio