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        TRIUNFALISMO

Todo subía sin hallar techumbre,
todo era leche hirviendo.
Los números dejaron de ser rígidos,
los tesoneros 2 y 2 son cuatro
promocionaron coyunturas, alentados
por fórmulas espúreas
de abigarradas primaveras.
Ni jaula sin alpiste
ni barrica sin duelas.
Los anemómetros midieron
las vísperas de amor de las alondras,
rayos ultravioleta se aislaron
de la tristeza azul de un loro verde
y una estrella con sexo de burdel
fue coronada «mis» de la esperanza.
Se concedieron laudos
en la Universidad cara al futuro
por tesis como ésta: «Semejanzas
del tiburón y el violencelo».
Los sociólogos también sentaron plaza
de que para que un pueblo se despierte
debe seguir durmiendo como el mármol.
Al mejor cazador de libertades
le dieron la medalla
de oro del silencio
y miles de estudiantes
fueron apaleados
tan sólo por decir
que el papel de fumar no era del régimen.
Nubes al portador se estampillaron,
se sirvió a domicilio el desayuno
y germinó la rosa de los vientos
una nueva emisión de direcciones
para ocultarle el norte a los caminos.
Pero a pesar de tantas lentejuelas
sólo quedó flotando en las alturas
la diana floreada de los duelos.

autógrafo

Pedro García Cabrera


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