anterior autor siguiente

        CARTAS EXPLOSIVAS

Ya no tenían patria
donde plantar olivos.
Las cordilleras anidaron
ciempieses de radares
y mandos invisibles dispusieron
entrar a saco en sus asuntos.
Amaban sus orejas de oír claro,
sus dientes de mascar las pesadumbres.
Eran los suyos y del viento.
Y aún los mismos rayos
hablábanles con tonos familiares.
Les despojaron hasta las pestañas.
Ya no cabían en su esclavitud.

Reclamaron sus fueros día y noche.
No les hacían caso.
Palabras y palabras y palabras
y sin llegarles la camisa al cuerpo.
Piedras, piedras y piedras. Pedernales
donde morir tascando rebeldías.
Y entonces idearon,
en nombre de su infancia secuestrada,
certificar su muerte con sellos de correo.

autógrafo

Pedro García Cabrera


subir volver Ojos que no ven (1977)   siguiente anterior
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio