ORILLAS DEL SAR

                II

Otra vez, tras la lucha que rinde
        y la incertidumbre amarga
del viajero que errante no sabe
        dónde dormirá mañana,
        en sus lares primitivos
halla un breve descanso mi alma.

Algo tiene este blando reposo
        de sombrío y de halagüeño,
cual lo tiene, en la noche callada,
        de un ser amado el recuerdo,
que de negras traiciones y dichas
        inmensas, nos habla a un tiempo.

Ya no lloro..., y no obstante, agobiado
y afligido mi espíritu, apenas
de su cárcel estrecha y sombría
        osa dejar las tinieblas
        para bañarse en las ondas
        de luz que el espacio llenan.

Cual si en suelo extranjero me hallase,
        tímida y hosca, contemplo
desde lejos los bosques y alturas
        y los floridos senderos
donde en cada rincón me aguardaba
        la esperanza sonriendo.

autógrafo

Rosalía de Castro


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