Glorias hay que deslumbran, cual deslumbra
el vivo resplandor de los relámpagos,
y que como él se apagan en la sombra,
sin dejar de su luz huella ni rastro.

Yo prefiero a ese brillo de un instante,
la triste soledad donde batallo,
y donde nunca a perturbar mi espíritu
llega el vano rumor de los aplausos.

autógrafo

Rosalía de Castro


subir atrás En las orillas del Sar (1884)   siguiente anterior
Aumentar tamaño letra Disminuir tamaño letra