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    LA OPINIÓN

A mi querida prima Jacinta White de Llano,
en la muerte de su hija

¡Pobre Carolina mía!
¡Nunca la podré olvidar!
Ved lo que el mundo decía
viendo el féretro pasar:
Un clérigo. Empiece el canto.
El doctor. ¡Cesó el sufrir!
El padre. ¡Me ahoga el llanto!
La madre. ¡Quiero morir!
Un muchacho. ¡Qué adornada!
Un joven. ¡Era muy bella!
Una moza. ¡Desgraciada!
Una vieja. ¡Feliz ella!
—¡Duerme en paz!—dicen los buenos.
—¡Adiós!—dicen los demás.
Un filósofo. ¡Uno menos!
Un poeta. ¡Un ángel más!

autógrafo

Ramón de Campoamor


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Doloras XXXVI
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Muchas gracias a Juan Miguel Gatto que nos corrigió el sexto verso, donde cambiamos Cesó de sufrir por Cesó el sufrir por errata atribuible a nosotros mismos, y nos añadió el verso 14, omitido también en la versión que trae la edición de José Francisco Ruiz Casanova en Ediciones Cátedra.