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                A. C.

Si a dos pudiese amar yo te amaría,
Hermosura contraste de mi bien;
Y ese tu ojo picante alumbraría,
En vez de su ojo lánguido, mi Edén.

Negros ambos, el tuyo en lo profundo
Me hiere el corazón, el alma, aquél:
Ambos pudieran animar un mundo,
De hombres el tuyo, de querubes, él.

Hay en tu faz la vivida armonía
Que Dios sobre la tierra concertó;
Y en su faz la callada melodía
Que el que gime, en los cielos escuchó.

Si el hombre amar sin adorar lograra,
Si alguna vez no amando él adoró,
Sin adorarte, entonces, yo te amara;
Y sin amarla la adorara yo.

Mi amor por ti quemara como el fuego;
Mi amor por ella es luz con que me guío:
A ti, te amara delirante y ciego,
A ella... yo sé que hasta en mi amor soy mío.

Hay algo en ti del Ángel maldecido,
Eres bella y risueña como él:
Cuando yo de mi cielo haya caído
Tal vez tu imperio probaré cruel.

Mas... corazón amante es santuario
Donde un ser puede, él solo, penetrar;
Sacra vestal, ministro solitario
Que mantiene una lámpara en su altar.

La simpatía leal que me concedes
Mantiene é[ fuego de amistad en mí:
Apaga aquella lámpara si puedes
Y entonce el fuego alumbrará por ti.

Bogotá, abril 10: 1852.

autógrafo

Rafael Pombo


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