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  DESDÉN «A MÁS NO PODER»

¡A buenas horas  me sacas
Tu desdén, tu desamor!
En hierro frío machacas:
Yo no ando con alharacas:
A un pícaro otro mayor.

Mi burla entendiste acaso:
Buena suerte te depare.
Otra vez me echaste el lazo,
Mas ya no das carpetazo,
Y ¿a dónde irá el buey que no are?

Finja risas tu tormento,
Y con su pan se lo coman:
Pero si dices que siento
Desdenes, ya es otro el cuento:
A donde las dan las toman.

Extravagante es la suerte:
Ojalá pueda un galán
De esos de estómago fuerte,
Decir conformado al verte:
A buena hambre no hay mal pan.

Que si arte de calabazas
Cubriera de onzas tu pecho.
Puede alguien dándose trazas
Cubrir de amor las tenazas
Y adular por su provecho.

A pan duro diente agudo,
Resuelva y aguante el peso;
No diga, alzando el escudo
De tu semblante desnudo,
A otro can con ese hueso.

Pero de tales sirenas
La que no llore no mame;
No hay cadenas que sean buenas;
Y sobre gramas o arenas
El buey suelto bien se lame.

Tú seguirás con tu anzuelo,
Yo con mi burla y mi flema;
Las estrellitas del cielo
Contempla tú, yo tu anhelo:
Cada loco con su tema.

Mas la lengua de mujer,
Desdeñada que desdeñas,
De piedras pan sabe hacer:
Pide, ofrece, algo has de hacer
Dádivas quebrantan peñas.

Pide a la noche que ampare
Con su ceguedad tus tratos,
Y tarde el sol los aclare:
De noche no hay quien repare,
Pardos son todos los gatos.

Mas de chanzas me cansé,
Tras serenos vienen truenos,
Y si en ti flores gasté
Fue, amiga, porque bien sé
Que duelos con pan son menos.

El más precioso vergel
Para ti náuseas provoca;
Clavo  te fuera un clavel,
Porque no se hizo la miel
Del asno para la boca.

(Por lo propio de la idea
Aquí mi voz se propasa,
Cual te propasas de fea;
Yo confieso lo que vea;
La justicia entra por casa).

Al pan pan al vino vino;
No es mi culpa ser tan franco
Tú desdeñas, ¡desatino!
Cuando te grita el destino:
O herrar o dejar el banco.

¿Hasta dónde el frenesí
Puede llegar a su colmo?
Mujer, ¿qué esperas de mí?
Pedir amor para ti
Es pedir peras al olmo.

¡Profanación insultante!
¡Bajar el amor su vuelo
Por harpía semejante!
¿Olvidaste que al semblante
Le cae al que escupe al cielo?

Mas mi musa desatina.
Cuánto dije ¡tiempo vano!
Cree lo que quieras, endina:
¿Acaso una golondrina
Es capaz de hacer verano?

A ti el rezo, no el amor,
Y a toda las de tu casta;
Pues... mascallar es mejor,
Porque a buen entendedor
Con media palabra basta.

¡Bellas! perdón si yo terco
Canto las feas; pero, en fin,
Al Evangelio me acerco:
¿No dice él que a cada puerco
Le llega su San Martín?

Con feas es vano rabiar,
No retoza el dios de amores:
Canté muy a mi pesar,
Pero es ya viejo pagar
Los justos por pecadores.

Remordimiento sentimos
Ambos en justa expiación:
Ella en desdeñosos mimos
Y yo en cantarlos, hicimos
De las tripas corazón.

Bogotá, noviembre 21: 1851.

autógrafo

Rafael Pombo


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