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            A CARRIE KNAPP

¡Ah! si esto no es el cielo, ¿el cielo en dónde está?
¡Ah! moriré de dicha, de dicha moriré;
Me ahoga su torrente, es demasiado ya,
¡Deja que se acostumbre el que feliz no fue!

Está bien triste el día, hay luz pero no hay cielo,
Naturaleza llora doquiera, excepto aquí;
Nos da sus alegrías y toma nuestro duelo,
Y todo cuanto hay bello está en ti y está en mí.

Ahora sí que vengan lágrimas y dolores,
Al cabo hemos creído en la felicidad,
Con una vida entera de duda y sinsabores;
¡Quién, oh amor, no comprara tu bendita verdad!

Tu verdad que no es polvo cual las glorias del mundo;
Tu verdad, revelada tan sólo a la virtud;
Tu verdad, que es Dies mismo, raudal como Él fecundo;
Tu verdad, de las almas perpetua juventud.

¡Dios te bendiga y premie Carrie mía, alma mía,
Te dé su amor, su cielo, por el que a mí me das!
Tú hoy me has hecho un ángel, y ya desde este día
Al polvo de la tierra no volveré jamás.

¡Pero yo muero! deja que mi cabeza inerte
Caiga en tu seno... y llore... hasta la saciedad.
Muero, son estas ansias las ansias de la muerte,
Sí, pero de una muerte que es la felicidad!

Nueva York, diciembre 9: 1855.

autógrafo

Rafael Pombo


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