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        DESDE LA CUMBRE

Es el poeta un redentor que canta;
y así, cuando la luz en él palpita,
debe decirle a Lázaro: ¡Levanta!
y decirle al Derecho: ¡Resucita!

Es preciso que baje hasta la entraña
que fecundados gérmenes encierra;
y que levante al cielo una montaña,
y la deje caer solire la tierra...

¡Es preciso que altivo y soberano
—y esta es la ley que en mi camino llevo—
desafíe las furias del Oceano
quien quiera descubrir un mundo nuevo!

¡Ésta es la ley que mi sendero marca!...
Lo humilde se alza cuando pone empeño:
para salir a flote basta un Arca,
para ser endiosado basta un Leño...

¡Oh poetas! ¡El hierro nos reclama,
nos reclaman la lucha y el trabajo;
alcemos ante el ídolo la llama
y levantemos la canción del tajo!...

¡Ah! Yo sabré con destructor anhelo
lanzar a lo alto mi canción airada;
y sabré herido, cuando caiga al suelo,
recostarme en mi propia barricada...

¡Cadáver me hallará quien me recoja,
contraído en mis ímpetus ardientes,
con un pedazo de bandera roja
entre los duros y apretados dientes!...

autógrafo

José Santos Chocano


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