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        NOCHE DE MAR

¡Cuántas noches a cantar
Desciendo hasta la ribera,
Donde un recuerdo me espera
Como saliendo del mar!...

Amo el vaivén del oleaje;
La bruma de tristes galas:
El golpe de ignotas alas,
Entre el espumoso encaje;

El rugido que apostrofa;
El cielo gris; y el fanal,
Que es como punto final
De toda la enorme estrofa.

Amo el lucero prendido
Al manto real de la noche:
Recuerdo que entreabre el broche
En las fauces del olvido.

Cada estrella es un recuerdo
Que el sol a la noche envía:
Por eso hoy, que en la sombría
Mansión del dolor me pierdo;

Hoy, que voy loco y sin calma
Buscando mi propia huella,
Si un recuerdo es cada estrella
Una vía láctea es mi alma.

Cuando se pierde una gloria,
El alma, vuelta al ayer,
Debe también aprender
A soñar con la memoria;

Que así visto el pensamiento
Más bello y límpido es,
Cual si pasara a través
De una gran luna de aumento.

Por eso bajo a soñar
De noche hasta la ribera
Donde un recuerdo me espera
Como saliendo del mar...

Es ella la que el acorde
Puso en mis versos de amor.
Yo fui el vaso; ella, el licor,
¡Y el licor llegó hasta el borde!

Afinada nota a nota
Su alma estaba con la mía:
El amor es armonía:
El desdén es cuerda rota.

Un día huyó. La vi huir
Hacia su país lejano:
¡Alguno, yo o el oceano,
No debería existir!

Esa noche, en esta playa,
Entre el lóbrego capuz,
Vi a lo lejos una luz
Trazando una inmensa raya...

Era la nave traidora
En la que mi amada huía:
Un lucero parecía
Que iba en pos de alguna aurora.

¡Oh, noche de negro espanto!
Era como ésta; lo mismo:
El fanal en el abismo
Como una gota de llanto.

¡Ahí está! Y aunque arrancar
Pudiera yo en mi dolor
La ancha página del mar,
¡Nunca podría enjugar
Esa lágrima de amor!

autógrafo

José Santos Chocano


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