anterior autor siguiente

      SONETO

DISCURRE INEVITABLE EL LLANTO A VISTA DE QUIEN AMA

Mandas, Anarda, que sin llanto asista
a ver tus ojos; de lo cual sospecho
que el ignorar la causa, es quien te ha hecho
querer que emprenda yo tanta conquista.

Amor, señora, sin que me resista,
que tiene en fuego el corazón deshecho,
como hace hervir la sangre allá en el pecho,
vaporiza en ardores por la vista.

Buscan luego mis ojos tu presencia
que centro juzgan de su dulce encanto;
y cuando mi atención te reverencia,

los visüales rayos, entretanto,
como hallan en tu nieve resistencia,
lo que salió vapor, se vuelve llanto.

autógrafo

Sor Juana Inés de la Cruz


subir volver Soneto   siguiente anterior
facsímil Edición facsímil 1689
aumentar tamaño letra reducir tamaño letra poema aleatorio